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Consejos ·

Ergonomía en el puesto de trabajo: ajustes que se notan

Altura del escritorio, silla, pantalla e iluminación: pequeños ajustes para trabajar más cómodo y cansarte menos.

Pasar ocho horas frente a un escritorio no debería doler. Muchos dolores de espalda, cuello y muñecas se deben a un puesto mal ajustado, y casi siempre se corrigen con cambios sencillos. Te contamos los que más recomendamos al diseñar oficinas y escritorios.

La altura del escritorio y de la silla

Con los pies apoyados en el piso, tus rodillas deben formar un ángulo cercano a los 90 grados y los antebrazos quedar a la altura del escritorio, con los codos relajados. Si no llegas al piso, usa un reposapiés.

Un escritorio estándar mide entre 72 y 75 cm de alto, pero no todos tenemos la misma estatura. Por eso, para quienes trabajan muchas horas, vale la pena considerar una altura a medida o regulable.

La pantalla y el teclado

El borde superior de la pantalla debe quedar a la altura de tus ojos o ligeramente por debajo, a unos 50 o 60 cm de distancia. Si usas laptop, un soporte y un teclado externo evitan encorvar el cuello.

El teclado y el mouse deben estar cerca del cuerpo, de modo que los codos no se separen ni las muñecas se doblen hacia arriba.

Persona sentada frente a un escritorio con la pantalla a la altura de los ojos

Silla: lo que sí importa

Una buena silla de oficina se reconoce por estos rasgos:

  • Altura del asiento regulable.
  • Respaldo con apoyo lumbar que siga la curva de la espalda.
  • Asiento con borde redondeado que no presione detrás de las rodillas.
  • Reposabrazos ajustables o, al menos, que no impidan acercarte al escritorio.

Si tu presupuesto es limitado, invierte primero en la silla: es el elemento que más influye en tu comodidad.

Ergonomía para quienes trabajan de pie o en casa

Si trabajas desde casa, evita usar el sofá o la cama como puesto de trabajo. Un escritorio sencillo con una buena silla ya marca la diferencia, aunque tengas poco espacio. Elige un mueble con la profundidad suficiente para que la pantalla quede a distancia cómoda.

Quienes trabajan de pie, como en mostradores de atención, necesitan una altura distinta: la superficie debe quedar a la altura de los codos doblados. Un tapete antifatiga y un pequeño reposapiés ayudan a descargar las piernas.

En ambos casos, lo importante es alternar. Cambiar de postura varias veces al día es más saludable que mantener una sola, por ideal que parezca.

Iluminación y descansos

La luz natural es la mejor aliada, pero evita que reflejen sobre la pantalla. Coloca el monitor de lado respecto a la ventana y usa persianas para controlar el brillo.

Ninguna postura es buena durante horas. Levántate cada hora, camina unos minutos y estira los hombros. Un escritorio de pie regulable ayuda a alternar posiciones.

Un chequeo rápido de cinco minutos

Siéntate como lo haces siempre y revisa: ¿tus pies tocan el piso?, ¿tus codos están relajados?, ¿tu pantalla queda a la altura de los ojos?, ¿tu espalda tiene apoyo? Si respondes no a alguna, ya sabes qué ajustar.

Repite este chequeo cada vez que cambies de silla o de escritorio. Con el tiempo, lo harás sin pensar, y tu cuerpo lo agradecerá al final de la jornada.

Cómo lo aplicamos en nuestros muebles

Al fabricar escritorios y estaciones de trabajo, consideramos la altura, la profundidad de la superficie y los pasacables para mantener los cables lejos de los pies. También dejamos espacio libre para las piernas y la silla.

Si quieres equipar una oficina con criterios ergonómicos, cuéntanos cuántas personas trabajarán y qué hacen durante el día, y te proponemos una distribución adecuada.

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